domingo, 28 de septiembre de 2014

Pedagogía y Formación Docente

UNIVERSIDAD HISPANOAMERICANA
Curso: Historia de la Pedagogía
Alumna: Margoth Céspedes Jiménez
Profesora: Katherine Quesada Selva
“Maestría en Psicopedagogía”

Libro: Pedagogía y Formación Docente

Según Velásquez, Cruz y Díaz (2009): “Toda sociedad parte de la premisa siguiente: La educación de calidad es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las diferentes generaciones.”(p.6). Dentro de los factores que evidencia la calidad educativa en la escuela, se destaca la constante aplicación de métodos tradicionales y una didáctica que no está acorde con los avances de la tecnología y de las necesidades que en materia de formación se requieren en la actualidad, por lo tanto la calidad de la educación depende en gran medida de la formación docente y de cómo dirige y orienta el proceso de enseñanza-aprendiza, teniendo claro que el panorama actual nos muestra un mundo lleno de dificultades y altamente competitivo; con respecto a la educación este panorama está marcado de grandes retos y  limitaciones por ejemplo: (la falta de vocación de muchos docentes, la falta de capacitación, la falta de recursos didácticos, la poca disposición por parte de los docentes para aventurarse en la práctica de enfoques  vanguardistas que permitan dejar atrás el sistema educativo tradicional, etc.), éstos entre muchos otros desafíos forman parte del contexto educativo actual; razón por la que la (CECC): Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana, ha venido ejecutando importantes proyectos con el fin de mejorar los problemas presentes en el sistema educativo, entre ellos el enriquecer la  formación inicial de los docentes en los países centroamericanos.
“La revisión de cada sistema educativo, deberá hacerse en forma analítica y reflexiva, considerando las dimensiones teórica, ideológica y práctica”(p.6), de este modo podrá haber coherencia entre los lineamientos propuestos por los altos jerarcas del Ministerio y la realidad expuesta en el espacio de trabajo o el aula que es donde se refleja la funcionalidad de dichos lineamientos; puesto que éstos deben responder a las necesidades, posibilidades y características del sistema educativo, involucrando el entorno en el que se desarrolla y a cada uno de los actores presentes en el proceso. En el libro se menciona que en muchos de los países latinoamericanos  se está trabajando con el fin de lograr reformas educativas, identificando las prioridades  y necesidades de los diferentes sectores. Estas propuestas tienen como finalidad  producir cambios en los servicios educativos, que den respuestas a los grandes desafíos de acceso, eficiencia y calidad de la educación; retos que asechan constantemente el sistema educativo actual:
Esto ha llevado a que casi la totalidad de países de la región centroamericana realicen esfuerzos por hacer que la escuela sea una institución accesible a la población entera, tanto para responder a las necesidad de democratizar el acceso a la cultura, como para hacer frente a las demandas de una sociedad día a día más globalizada y compleja. (Velásquez, Cruz y Díaz, 2009, p.33)
Al referirse a las reformas en las políticas educativas a nivel centroamericano, el libro nos habla de fortalecer procesos e indicadores como: “acceso, cobertura, descentralización, etc.”, además de insistir en un punto al cual se le debe prestar gran importancia, como lo es: “la formación inicial de docentes y formación o capacitación a los que se encuentran en servicio”, puesto que como se ha mencionado en este y otros escritos, la educación tiene un carácter inestable y debe responder a las necesidades de un contexto y una época, por tanto el mantener actualizado el personal a cargo de la transmisión de conocimientos y la  formación de niños y jóvenes, hará que la experiencia educativa esté a la altura de las expectativas y necesidades  de los estudiantes en el proceso enseñanza-aprendizaje, además de poder cumplir con las demandas de una sociedad en constante transformación, llena de limitaciones y altamente competitiva.
            Como lo indican Velásquez, Cruz y Díaz, (2009): “Nos enfrentamos hoy día a la uniformización de la cultura y por lo tanto, nos corresponde la defensa del pluralismo cultural” (p.9). De manera que para que el proceso educativo sea contextualizado, es muy importante tener en cuenta  nuestra idiosincrasia, que nos permite conservar nuestra propia identidad ante la influencia de las demás culturas  al exponernos al fenómeno de la globalización y los avances tecnológicos; pero sin dejar  escapar el valor presente en una educación intercultural, tal como lo expone la comisión de la UNESCO, citado por Velázquez, Cruz y Díaz, (2009):
Lo uno y lo otro, lo singular y lo plural, lo propio y el universo, deben conjugarse bajo los niveles de una mejor comprensión del ser humano y fortalecer el derecho a ser diferente, así como reivindicar a la autonomía en el sentido de construir un humanismo con aspiraciones de un universalismo transcultural. (p.9)
Para orientar las políticas educativas a nivel latinoamericano y mundial la UNESCO propone cuatro pilares en la educación: Como primera propuesta  los autores nos hablan de recurrir a la memoria y al pensamiento, además de aprovechar las herramientas intelectuales que poseemos, con el fin de que nos sean más útiles en el trabajo de adquisición de nuevos conocimientos, destrezas y habilidades para “aprender a conocer” o más concretamente “aprender a aprender”; otra de las ideas presentes  es: “aprender a vivir juntos con los demás”, haciendo mención a la frase: “el descubrimiento del otro, pasa por el descubrimiento de sí mismo” en este la educación tiene la misión de poner en manifiesto la diversidad de las personas así como hacer consciencia de las similitudes que nos unen dentro de una misma especie, por ejemplo al conocer nuestra cultura podremos reconocer y valorar la ajena a la nuestra, por último  pero no menos importante se encuentra “aprender a ser” que para Velásquez, Cruz y Díaz se trata de: “conferir a los seres humanos libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación”(p.10), en donde el enfoque educativo integral,  puede aportar su grano de arena  al permitir a los individuos desarrollar estas posibilidades poniendo en práctica durante el proceso educativo los diferentes estilos de aprendizaje que permita a cada niño desarrollar sus capacidades de acuerdo a sus intereses y necesidades.
De acuerdo a los autores: “Educar para la incertidumbre es el imperante reto que se avecina” (p.10). En definitiva no conocemos lo que más adelante sucederá, lo único que tenemos claro es que el mundo es cambiante y evoluciona en muchos aspectos de la vida como: (la tecnología, comunicaciones, industria, etc.), aunque también debemos tener presente que involuciona en asuntos como: (el medio ambiente y su deterioro, catástrofes naturales, epidemias, nuevas enfermedades, y tantas otros aspectos que ponen en riesgo nuestra propia existencia). Por esta razón estudiosos proponen una serie de ideas en las que gobiernos centroamericanos impulsen de forma oportuna y responsable, como por ejemplo: “el involucramiento social local en la educación y el desarrollo del sistema escolar” ya que  en este contexto es donde se pone en marcha la superación de las sociedades, para evitar así que el ser humano sea privado de las posibilidades de desarrollo y de afirmación de las diferentes capacidades y competencias que le permitan desempeñarse adecuadamente en diferentes situaciones, para poder así hacerle frente a los retos inciertos de la vida futura.
“Necesidad de un nuevo tipo de educación y pedagogía que responda a las características dinámicas de la sociedad y del cambio educacional”.  En el sistema educativo se ha mantenido por años la aplicación de métodos tradicionales que se basan en métodos memorísticos, pero como lo demuestran las nuevas teorías de la educación, para aprender los conceptos no basta con repetirlos, hay que relacionarlos, comprenderlos y poner en marcha un proceso de aprendizaje realmente significativo, es por esta razón que debemos realizar un giro en nuestra manera de enseñar, adoptando un enfoque constructivista, que permite incentivar en los estudiantes la criticidad, la imaginación, la curiosidad y otros aspectos importantes en su proceso formativo y educativo, este movimiento pedagógico contemporáneo concibe el aprendizaje como una actividad organizada, compleja, dinámica, creativa y crítica de la persona, por esto es importante que como participantes del proceso enseñanza-aprendizaje de niños y jóvenes en nuestra futura labor como psicopedagogas/os, debemos trabajar en conjunto con padres y docentes con el fin de construir un ambiente educativo y formativo, en un proceso activo que dé como resultado un aprendizaje significativo, con el fin de que el estudiante reciba una atención integral, que le permita estar preparado para la compleja y dinámica sociedad que le espera.
En cuanto a la visión  moderna que se tiene respecto a la preparación de los nuevos educadores, Velásquez, Cruz y Díaz, (2009) señalan que: “no hay que omitir, por ningún motivo, la posibilidad de que los futuros docentes vayan creando sus propios reportes como una forma de producir y no sólo de consumir información” (p.47), es por esto que se habla de  capacitarle para ser un investigador y al mismo tiempo un escritor de su propia práctica,  así se hará posible la autoevaluación con el fin de fortalecer cada una de las prácticas que hasta la fecha son funcionales y dejar atrás aquellas que con el tiempo se ha descubierto su poco funcionalidad, puesto que no cumplen con las necesidades o expectativas del contexto o del momento histórico que vivimos; los procesos educativos contemporáneos al igual que la sociedad actual demandan estrategias más dinámicas y flexibles, con métodos activos y participativos, donde el perfil del docente es de facilitador con un verdadero espíritu de colaboración, alto grado de curiosidad investigativa, habilidades para facilitar procesos, actitud responsable ante las demandas educativas, razón por la que se requiere de profesionales comprometidos, capaces de formular problemas y buscarles solución a partir de la investigación-acción,  pero para que esto resulte productivo en cuanto al proceso formativo propio y de los demás profesionales en este campo, deben tener la capacidad de autoevaluarse y plasmar sus conocimientos y experiencias por medio de la escritura: “de esta manera la evaluación de la formación del profesorado es la base sobre la que se construye la cultura de la autoevaluación, en un proceso comprometido con el mejoramiento y el cambio”. ( Velásquez, Cruz y Díaz, 2009, p.47)
Bibliografía

Velásquez, M.E, Cruz A. & Díaz, R.F, (2009). Pedagogía y Formación Docente. Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana. (ECC/SIC) Vol.1, San José, Costa Rica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario