UNIVERSIDAD
HISPANOAMERICANA
Curso: Historia de la Pedagogía
Alumna: Margoth Céspedes Jiménez
Profesora: Katherine Quesada Selva
“Maestría en Psicopedagogía”
Libro:
Pedagogía y Formación Docente
Según Velásquez, Cruz y Díaz (2009): “Toda sociedad parte de la premisa
siguiente: La educación de calidad es uno de los pilares fundamentales para el
desarrollo de las diferentes generaciones.”(p.6). Dentro
de los factores que evidencia la calidad educativa en la escuela, se destaca la
constante aplicación de métodos tradicionales y una didáctica que no está
acorde con los avances de la tecnología y de las necesidades que en materia de
formación se requieren en la actualidad, por lo tanto la calidad de la
educación depende en gran medida de la formación docente y de cómo dirige y
orienta el proceso de enseñanza-aprendiza, teniendo claro que el panorama
actual nos muestra un mundo lleno de dificultades y altamente competitivo; con respecto
a la educación este panorama está marcado de grandes retos y limitaciones por ejemplo: (la falta de
vocación de muchos docentes, la falta de capacitación, la falta de recursos
didácticos, la poca disposición por parte de los docentes para aventurarse en
la práctica de enfoques vanguardistas
que permitan dejar atrás el sistema educativo tradicional, etc.), éstos entre
muchos otros desafíos forman parte del contexto educativo actual; razón por la
que la (CECC): Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana, ha venido
ejecutando importantes proyectos con el fin de mejorar los problemas presentes
en el sistema educativo, entre ellos el enriquecer la formación inicial de los docentes en los
países centroamericanos.
“La
revisión de cada sistema educativo, deberá hacerse en forma analítica y
reflexiva, considerando las dimensiones teórica, ideológica y práctica”(p.6), de
este modo podrá haber coherencia entre los lineamientos propuestos por los altos
jerarcas del Ministerio y la realidad expuesta en el espacio de trabajo o el
aula que es donde se refleja la funcionalidad de dichos lineamientos; puesto
que éstos deben responder a las necesidades, posibilidades y características
del sistema educativo, involucrando el entorno en el que se desarrolla y a cada
uno de los actores presentes en el proceso. En el libro se menciona que en
muchos de los países latinoamericanos se
está trabajando con el fin de lograr reformas educativas, identificando las
prioridades y necesidades de los
diferentes sectores. Estas propuestas tienen como finalidad producir cambios en los servicios educativos,
que den respuestas a los grandes desafíos de acceso, eficiencia y calidad de la
educación; retos que asechan constantemente el sistema educativo actual:
Esto ha llevado a que casi
la totalidad de países de la región centroamericana realicen esfuerzos por
hacer que la escuela sea una institución accesible a la población entera, tanto
para responder a las necesidad de democratizar el acceso a la cultura, como
para hacer frente a las demandas de una sociedad día a día más globalizada y
compleja. (Velásquez, Cruz y Díaz, 2009, p.33)
Al referirse a las reformas en las políticas educativas a
nivel centroamericano, el libro nos habla de fortalecer procesos e indicadores
como: “acceso, cobertura, descentralización, etc.”, además de insistir en un
punto al cual se le debe prestar gran importancia, como lo es: “la formación inicial de docentes y
formación o capacitación a los que se encuentran en servicio”, puesto que
como se ha mencionado en este y otros escritos, la educación tiene un carácter inestable
y debe responder a las necesidades de un contexto y una época, por tanto el
mantener actualizado el personal a cargo de la transmisión de conocimientos y
la formación de niños y jóvenes, hará
que la experiencia educativa esté a la altura de las expectativas y necesidades de los estudiantes en el proceso enseñanza-aprendizaje,
además de poder cumplir con las demandas de una sociedad en constante
transformación, llena de limitaciones y altamente competitiva.
Como lo indican Velásquez, Cruz y
Díaz, (2009): “Nos enfrentamos hoy día a
la uniformización de la cultura y por lo tanto, nos corresponde la defensa del
pluralismo cultural” (p.9). De manera que para que el proceso educativo sea
contextualizado, es muy importante tener en cuenta nuestra idiosincrasia, que nos permite conservar
nuestra propia identidad ante la influencia de las demás culturas al exponernos al fenómeno de la globalización
y los avances tecnológicos; pero sin dejar
escapar el valor presente en una educación intercultural, tal como lo
expone la comisión de la UNESCO, citado por Velázquez, Cruz y Díaz, (2009):
Lo
uno y lo otro, lo singular y lo plural, lo propio y el universo, deben
conjugarse bajo los niveles de una mejor comprensión del ser humano y
fortalecer el derecho a ser diferente, así como reivindicar a la autonomía en
el sentido de construir un humanismo con aspiraciones de un universalismo
transcultural. (p.9)
Para orientar las políticas educativas a nivel
latinoamericano y mundial la UNESCO propone cuatro pilares en la educación: Como primera propuesta los autores nos hablan de recurrir a la
memoria y al pensamiento, además de aprovechar las herramientas intelectuales
que poseemos, con el fin de que nos sean más útiles en el trabajo de
adquisición de nuevos conocimientos, destrezas y habilidades para “aprender a conocer” o más
concretamente “aprender a aprender”;
otra de las ideas presentes es: “aprender a vivir juntos con los demás”,
haciendo mención a la frase: “el descubrimiento del otro, pasa por el
descubrimiento de sí mismo” en este la educación tiene la misión de poner en
manifiesto la diversidad de las personas así como hacer consciencia de las
similitudes que nos unen dentro de una misma especie, por ejemplo al conocer
nuestra cultura podremos reconocer y valorar la ajena a la nuestra, por último pero no menos importante se encuentra “aprender a ser” que para Velásquez,
Cruz y Díaz se trata de: “conferir a los seres humanos libertad de pensamiento,
de juicio, de sentimientos y de imaginación”(p.10), en donde el enfoque
educativo integral, puede aportar su
grano de arena al permitir a los
individuos desarrollar estas posibilidades poniendo en práctica durante el
proceso educativo los diferentes estilos de aprendizaje que permita a cada niño
desarrollar sus capacidades de acuerdo a sus intereses y necesidades.
De acuerdo a los autores: “Educar para la incertidumbre es el imperante reto que se avecina” (p.10).
En definitiva no conocemos lo que más adelante sucederá, lo único que tenemos
claro es que el mundo es cambiante y evoluciona en muchos aspectos de la vida como:
(la tecnología, comunicaciones, industria, etc.), aunque también debemos tener
presente que involuciona en asuntos como: (el medio ambiente y su deterioro,
catástrofes naturales, epidemias, nuevas enfermedades, y tantas otros aspectos
que ponen en riesgo nuestra propia existencia). Por esta razón estudiosos
proponen una serie de ideas en las que gobiernos centroamericanos impulsen de
forma oportuna y responsable, como por ejemplo: “el involucramiento social local en la educación y el desarrollo del
sistema escolar” ya que en este contexto
es donde se pone en marcha la superación de las sociedades, para evitar así que
el ser humano sea privado de las posibilidades de desarrollo y de afirmación de
las diferentes capacidades y competencias que le permitan desempeñarse
adecuadamente en diferentes situaciones, para poder así hacerle frente a los
retos inciertos de la vida futura.
“Necesidad
de un nuevo tipo de educación y pedagogía que responda a las características dinámicas
de la sociedad y del cambio educacional”. En el sistema educativo se
ha mantenido por años la aplicación de métodos tradicionales que se basan en
métodos memorísticos, pero como lo demuestran las nuevas teorías de la
educación, para aprender los conceptos no basta con repetirlos, hay que
relacionarlos, comprenderlos y poner en marcha un proceso de aprendizaje
realmente significativo, es por esta razón que debemos realizar un giro en
nuestra manera de enseñar, adoptando un enfoque constructivista, que permite
incentivar en los estudiantes la criticidad, la imaginación, la curiosidad y
otros aspectos importantes en su proceso formativo y educativo, este movimiento
pedagógico contemporáneo concibe el aprendizaje como una actividad organizada,
compleja, dinámica, creativa y crítica de la persona, por esto es importante
que como participantes del proceso enseñanza-aprendizaje de niños y jóvenes en
nuestra futura labor como psicopedagogas/os, debemos trabajar en conjunto con
padres y docentes con el fin de construir un ambiente educativo y formativo, en
un proceso activo que dé como resultado un aprendizaje significativo, con el
fin de que el estudiante reciba una atención integral, que le permita estar
preparado para la compleja y dinámica sociedad que le espera.
En cuanto a la visión
moderna que se tiene respecto a la preparación de los nuevos educadores,
Velásquez, Cruz y Díaz, (2009) señalan que: “no hay que omitir, por ningún motivo, la posibilidad de que los futuros
docentes vayan creando sus propios reportes como una forma de producir y no sólo
de consumir información” (p.47), es
por esto que se habla de capacitarle
para ser un investigador y al mismo tiempo un escritor de su propia
práctica, así se hará posible la
autoevaluación con el fin de fortalecer cada una de las prácticas que hasta la
fecha son funcionales y dejar atrás aquellas que con el tiempo se ha
descubierto su poco funcionalidad, puesto que no cumplen con las necesidades o
expectativas del contexto o del momento histórico que vivimos; los procesos
educativos contemporáneos al igual que la sociedad actual demandan estrategias
más dinámicas y flexibles, con métodos activos y participativos, donde el
perfil del docente es de facilitador con un verdadero espíritu de colaboración,
alto grado de curiosidad investigativa, habilidades para facilitar procesos,
actitud responsable ante las demandas educativas, razón por la que se requiere
de profesionales comprometidos, capaces de formular problemas y buscarles
solución a partir de la investigación-acción, pero para que esto resulte productivo en
cuanto al proceso formativo propio y de los demás profesionales en este campo,
deben tener la capacidad de autoevaluarse y plasmar sus conocimientos y experiencias
por medio de la escritura: “de esta manera la evaluación de la formación del
profesorado es la base sobre la que se construye la cultura de la
autoevaluación, en un proceso comprometido con el mejoramiento y el cambio”.
( Velásquez, Cruz y Díaz, 2009, p.47)
Bibliografía
Velásquez,
M.E, Cruz A. & Díaz, R.F, (2009). Pedagogía y Formación Docente.
Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana. (ECC/SIC) Vol.1, San José,
Costa Rica.
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